Artículos en el aquí y no necesariamente en el ahora
Este espacio de dedica a tod@ aquel que desde publicar sus ensayos, ideas, investigaciones y aportes en genral en veneficio de la sociedad en su conjunto.
Los articulos selectos por este mes son:
- Artículo de reflexion subido por Gabriel Di Geronimo
- Revista "La Pulseada" Adolescentes y ley penal: Justicia en construccion" Antonini, Pablo.
SON, ERAMOS, SEAN , ERES .
PARPADEAR UN TANGO DE ASTOR MIENTRAS CAMINAS
PUEDE RESULTAR DIVERTIDO,
SI LO ES... SERA ...
SABIENDO QUE ESTE ESTADO PUEDE REPETIRSE
EN OTRO ESPACIO,
FORMA UN CATALEJO CON TU PALMA DERECHA
Y BUSCA ESE LUGAR ,
HAZLO
GIRANDO Y GIRANDO .
ALGUIEN SE CONTAGIO TU RISA
Y QUISIERA INTERRUMPIRTE PERO,
SIGUIO CAMINO A SU DESTINO,
SUBIO POR ESCALERAS TRES PISOS .
LOS BAJO Y SU REPUESTA FUE CONTESTADA
CON UNA MIRADA .
EN JUEGO MUCHO Y NADA,
TODO MAS SI LO PENSAS.
TE QUEDO UNA MANO LIBRE
EN TU TANGO, GIRO , RISA, MIRADA LIBERTAD.
GABRIEL
De la pelicula REVOLUTIONARY ROAD
SALE A ALMORZAR CON UNA COMPAÑERA DE TRABAJO
A LA QUE LE DICE:
-QUERES OIR UNA VERDADERA BROMA ?
-SI
-MI PADRE TRABAJABA EN KNOX
-¿ SI ?
-ERA VENDEDOR EN YONKERS
-OH...
-UNA VEZ AL AÑO SOLIA TRAERME A LA CIUDAD PARA ALMORZAR,
SE SUPONE QUE ERA UNA OCASION ESPECIAL,
PARA DARME CONSEJOS SOBRE LA VIDA
-BIEN...
-NO, EN REALIDAD, NO...
SOLIA SENTARME Y PENSAR....
" DIOS ESPERO NO TERMINAR COMO EL "
AHORA..,
AQUI ME TIENES UN HOMBRE DE 30 AÑOS DE KNOX....
¿PUEDES SUPERAR ESTO ?
Revista "La Pulseada"
NÚMERORevista La pulseada 64 - OCTUBRE 2008
Adolescentes y ley penal: Justicia en construcción
Reparar antes que sancionar
El Patronato ya no existe. Era sinónimo de represión, de injusticia, de encierro. Ahora en la provincia rigen nuevas leyes vinculadas con la niñez y la adolescencia que establecen mecanismos de prevención y de contención social y que, además, plantea formas humanas de tratamiento de los jóvenes que están en conflicto con la ley penal. La Pulseada reunió a los flamantes defensores y fiscales del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil y, casi en silencio, fue testigo de un rico debate sobre las virtudes, las debilidades, los temores y las esperanzas que generan estas nuevas normas.
Por Pablo Antonini
Desde el 15 de julio pasado, La Plata es uno de los primeros departamentos judiciales de la provincia en implementar los Fueros de Responsabilidad Penal Juvenil, que reemplazan a los tradicionales
juzgados de menores. Entre sus puntos más importantes, esta reforma implica la creación, por primera vez en la historia de la provincia, de fiscales y defensores oficiales para los adolescentes en
conflicto con la ley penal.
Cuando a fin de año se complete el cronograma de implementación, habrá 40 fiscales y 40 defensores en funciones en los 18 departamentos judiciales de la provincia. A La Plata le tocan tres de cada
parte. La Pulseada logró juntar a cinco de ellos para debatir la nueva normativa para niñez y adolescencia: los defensores Julián Axat, Ricardo Berenger y María
Raquel Ponzinibbio, y las fiscales Mercedes Catani, Silvina Pérez (el fiscal restante, Juan Benavídes, no pudo asistir). Todos cuentan con varios años de
experiencia en los juzgados platenses, y pese a eso tienen en común su juventud. “En La Plata, el cambio de paradigma vino acompañado del recambio generacional”, reconocen, y apuestan a que
el Poder Ejecutivo también haga su parte: “si el sistema de protección local y zonal funciona, nosotros casi no tendríamos por qué intervenir”.
Se buscó un espacio que propiciara un clima distendido, ideal para aflojar corbatas y palabras, y lograr que poco a poco la presencia del periodista pase a un discretísimo segundo plano. El lugar
elegido fue un bar frente a los juzgados de 8 entre 56 y 57, a la hora del almuerzo, un clásico de los abogados penales y empleados del Fuero. Catani, Axat y Pérez eligieron el menú del día; Berenger
y Ponzinibbio, más apurados, un café.
-¿Cuáles son, para ustedes, los principales desafíos que plantea la nueva ley?
Julián Axat: -Dejar claro que el Poder Judicial, y particularmente el sistema penal, no puede resolver los problemas sociales. Que los problemas sociales los tiene que resolver el
Poder Ejecutivo a través de políticas públicas.
Silvina Pérez: -Está claro que el deslinde entre lo asistencial y lo penal es lo medular del sistema, pero creo que ahora nos toca concentrarnos en los desafíos de la implementación
concreta.
Mercedes Catani: -Para mi, cambiar una cultura de tantos años. Esta concepción que había del juez de menores omnipotente, reemplazando al padre de familia, y el reparo de hoy frente
a los servicios zonales y locales (NR: organismos dependientes del Poder Ejecutivo creados por la ley para asistir problemáticas sociales de niños y adolescentes).
-¿Cómo se está viviendo todo esto en el conjunto de la gente que trabaja en los juzgados?
MC: -Muchos de los que estaban en el Fuero de Menores, también en los equipos técnicos, lo viven con bastante desorientación, incertidumbre... Se venía trabajando de una manera a
veces rutinaria: declaración, médico, psicólogo, juez e internación.
SP: -Igual ya en los juzgados había muchos operadores con posturas críticas, y mucha gente que desde el principio estaba comprometida con este cambio.
Raquel Ponzinibbio: -Ahora se va a tener que trabajar desde una mayor objetividad. Antes en los informes psicológicos, por ejemplo, se trabajaba mucho para dejar en claro que el
chico confesó el hecho, para una mejor opinión del juez... Son improntas culturales que tenemos que cambiar. Desde las garantías se trata de hacer una defensa con la estrategia que convenga.
Ricardo Berenger: -El cambio fundamental es de los operadores jurídicos. Los peritos manejan otra disciplina, pero la cuestión fundamental pasa por nosotros.
-¿Pesa en todo esto una cuestión generacional?
(Todos a la vez): -Sí, no en todos los casos, pero incide.
RB: -En La Plata por lo menos está bastante acompañado de eso; en otros lugares no sé. Esto no quiere decir que los jueces que vienen del viejo sistema estén impregnados de otro
paradigma… Hoy por hoy estamos todos convencidos, pero sí, hay un recambio generacional que ayuda.
Las zonas grises
Por la mañana habían tenido una reunión con funcionarios de las áreas de niñez y juventud de los gobiernos provincial y municipal. El tema recurrente fue –y es todavía en todas las reuniones
similares entre ambos poderes- las situaciones generadas cuando los mecanismos de política social (que según el nuevo esquema debe garantizar el Ejecutivo reemplazando a la tutela de la Justicia)
todavía no están creados, o lo están parcialmente.
Para las nuevas leyes, un chico que antes, por el sólo hecho de andar sin zapatillas, podía ser judicializado e ir directamente al Instituto, ahora debe ser asistido por un Servicio Local. Pero si
éste Servicio Local aún no funciona, en la práctica no tiene ningún espacio. Similar es la situación de un menor de 16 años que comete una infracción a la ley, y por lo tanto no es punible. En vez de
exigir que la ley se cumpla entera, algunos sectores utilizan esta situación para añorar el Patronato, o para recrearlo proponiendo parches al sistema actual. Las repercusiones de esa reunión
matutina se llevaron buena parte de la charla con La Pulseada…
SP: -…Fijate que en la reunión se planteaba: “¿Qué hacemos a la noche con un chico inimputable que no tiene
lugar a donde ir; que ha cometido un delito pero que no es detenible? ¿Qué hacemos con él? ¿Quién lo recibe?”. Y se proponía una “especie de detención” sin importar el procedimiento que la ley ha
creado, y que explica claramente los casos en los que sí debe quedar detenido y los que no...
JA: -Igual es un tema, porque si a mí como Poder Judicial me anotician de una aprehensión, quiero tener la tranquilidad de que el chico va a ser entregado al servicio que corresponda
o al Centro de Referencia (NR: organismo judicial de derivación para casos de conflicto con la ley penal). Y que el policía no lo toque, lo trate bien y se lo entregue a quien lo tenga que
entregar. Pero yo quiero tener un contacto con él. Porque vos decís que no ingrese al sistema penal, pero por lo menos que esa cadena, ese agujero donde el pibe está, quede bajo garantías
concretas…
-¿Estamos hablando de un chico en conflicto con la ley penal o de un chico, por ejemplo, que duerme en la Plaza San Martín?
RP: -No, siempre hablando de un conflicto con la ley penal. Porque también decían: “y bueno, pero si la policía ve un chico solo en la calle...”… Se tiene que entender que en ese
caso la policía ya no puede ir, tomar un chico de la calle y derivarlo por motus propio. En todo caso pueden avisar al Servicio Local o el Zonal si ven vulnerado algún tipo de derecho respecto del
niño, pero no intervenir tutelarmente como se hacía hasta este momento.
-¿Y si es menor de 16 años?
SP: -Son absolutamente inimputables, entonces puede requerirse su derivación a un Servicio Local para establecer una tarea de prevención, porque supuestamente ya ha empezado en una
vía delictiva, pero no someterlo a proceso. También en algún hecho que no dé lugar a la detención, como un hurto, un daño, algún delito menor que no es detenible, por lo cual se ordena la inmediata
libertad y entrega a un familiar a cargo, aunque ha sucedido que ese chico no sea recibido por ningún familiar.
-¿Y en ese caso?
SP: -Bueno, es lo que nosotros consultábamos: qué pasaba, quién se hacía cargo hasta que se pueda trabajar con él, con su historia, y encontráramos vías alternativas. Porque han
sucedido casos a las 2 de la mañana…
JA: -La Subsecretaría de la Niñez tiene confianza en que casos como esos van a ser resueltos por los Centros de Referencia... Que la policía va a tomar contacto con el Centro y éste
derive o se haga cargo del chico en forma inmediata hasta contactar a un adulto responsable, o responder a un requerimiento de la Justicia si es necesario.
SP: -Hay un artículo cuestionado pero que existe en la ley, según el cual “en aquellos casos de suma gravedad...”, aunque el chico tenga menos de 16 años, el fiscal podrá solicitar
al juez de Garantías “una medida de seguridad privativa de libertad” (ver recuadro “El artículo de la discordia”). No establece ni siquiera la posibilidad de otro tipo de medidas. Sacando
este caso puntual, que debe ser evaluado en el momento, un menor de 16 años es absolutamente inimputable, con lo cual no puede ser sometido a proceso penal.
Comunicación y presiones
-Los discursos que se escuchan por los medios de comunicación sobre los adolescentes y la inseguridad, ¿pueden incidir como herramienta de presión sobre su trabajo?
RB: -Creo que vamos a tener que ser muy buenos comunicadores con todo esto, porque de alguna manera este Fuero es el más vulnerable a los cuestionamientos en relación a la seguridad.
Arbitrariamente y a través de una trampa, porque, en realidad, estadísticamente no es tan relevante el índice de delincuencia juvenil. Vamos a tener que ser muy buenos comunicadores para convencer
del cambio que implica la ley, y las ventajas de hacernos cargo de nuestros chicos para tener una sociedad más justa el día de mañana.
SP: -También de que el mismo proceso penal que llevemos adelante sea respetuoso del chico, y le permita tomar la actitud de responsabilizarse cuando se comprueba un hecho en el que
participó. Y que ante una eventual condena, la privación de la libertad no sea siempre la única alternativa posible. Uno de los desafíos grandes también es explorar las distintas alternativas que
ofrece el sistema, desde un principio de oportunidad mucho más amplio.
RB: -Apuntamos a construir un derecho penal que sea reparador más que sancionador. Reparador de los derechos vulnerados de los chicos y el daño causado, a partir de una
responsabilización que el propio pibe pueda hacer del daño generado por su conducta, que pueda reconocerse como miembro de una sociedad, de un proyecto constructivo. Pero para eso primero tenemos que
respetar a los chicos. Si no los respetamos, cómo vamos a pedir que ellos aprendan a respetar a los demás.
RP: -Por otro lado, con respecto a la seguridad y la sociedad, además de nosotros ser buenos comunicadores, los medios no deberían generar esa sensación de hecho generalizado, cuando
la estadística indica que son hechos excepcionales. Nosotros tenemos la responsabilidad de explicar claramente a la sociedad de qué se trata, pero los medios deben asumir la suya y no transmitir esa
sensación equívoca.
MC: -Pasa por canalizar las responsabilidades por donde corresponde. Por lo general hay toda una historia detrás de un chico que en un determinado momento empieza a cometer una
infracción penal. Pero es mucho más sencillo solicitar una sanción penal que hacerse cargo de todo eso. El Estado debe asumir el tema y no pasar la pelota. Yo no creo que la sociedad reclame
solamente una sanción penal; lo que reclama es quizás una prevención o algún tipo de respuesta ante ciertos hechos. Y el conflicto viene cuando las respuestas no aparecen.
-A ver, reformulo la pregunta: hay veces que con los medios puede haber incomprensión o incomunicación, pero hay otras que, por más bien que ustedes comuniquen, esos discursos bajan por
intereses o cuestiones ideológicas. La pregunta es si se lo plantean y están preparados para bancarse, por ejemplo, un titular sensacionalista que mañana diga: “Salvaje menor liberado por tal fiscal
o defensor de La Plata”
RP: -Y bueno, puede pasar. Nuestra responsabilidad es explicar bien, o hacer entender que la respuesta no pasa por detener indiscriminadamente. Los medios a veces toman los casos más
graveso los que más “pegan”, y no se llega a explicar por qué después el chico no es detenido. Nuestra función es explicar claramente el sistema, y la de los medios, transmitirlo.
RB: -Lo peor que podemos hacer como sociedad es responderle a la inseguridad escondiéndonos en nuestras casas y admitiendo la violación de todos nuestros derechos. Vos fijate que la
sociedad americana respondió a los atentados a las Torres Gemelas permitiendo la vulneración de derechos que cualquier sociedad democrática no admitiría. Yo creo que la tarea es rearmar el tejido
social que está absolutamente desarticulado.
JA: -Pienso que ya pasamos la etapa de los ’90, donde el neoliberalismo hizo estragos entre los sectores más pobres. Porque justamente la relación entre neoliberalismo y sistema
penal era esa: desguazar al tejido civil no dándole políticas sociales adecuadas, e incrementar el sistema penal sobre esos sectores. Creo que la base de la ley, el Sistema de Protección Integral y
el Fuero Penal Juvenil es un avance. Porque por un lado inventa políticas que recomponen un tejido social y le brinda a la vez un Fuero penal con intervención mínima. O sea, ese Fuero penal es
también agente de la recomposición de ese tejido social.
La novedad de coordinar
Pasó cerca de una hora y las obligaciones laborales se llevan a Berenger y Ponzibbio. Las fiscales Pérez y Catani amagan rechazar el postre que está ofreciendo el mozo, pero aflojan cuando el
defensor Axat explica que viene con el menú. Se supone que un par de preguntas y termina la nota, pero cada tema lleva a otro…
-¿Cómo están viendo la relación con el Poder Ejecutivo, esa otra pata necesaria que mencionaban para complementarse con el trabajo de ustedes?
JA: -En realidad, si el sistema de protección local y zonal funciona, nosotros casi no tendríamos por qué intervenir.
MC: -En esto estamos todos de acuerdo. Yo creo que la ley es muy buena, pero siempre que realmente se cumpla. Que todos esos servicios que debe garantizar el Ejecutivo existan y
funcionen. Creo que nunca se han hecho tantas reuniones y charlas, tanto intercambio de ideas y tanta presión mutua, por decirlo de alguna manera, para que cada uno cumpla con lo suyo.
SP: -Hemos tenido acuerdos y desacuerdos, pero el hecho de poder hablar y discutir, es nuevo.
MC: -Y además hay que reconocer que el llamado al diálogo provino del Ejecutivo. No fuimos nosotros. No por falta de ganas… Por ahí es una cuestión de costumbre, y de hecho la
respuesta nuestra estuvo, porque asistimos siempre. Y ojo que hablamos sobre todo de las dificultades y de las cosas que faltan. Pero es importante que existan esos espacios, sino es fácil: yo cierro
y me desentiendo, cuando es un compromiso mío ver cómo termina la historia. Si decimos que queremos buscar alternativas, habrá que buscar también los recursos para implementarlas.
SP: -No, no hay que buscarlas. Esos recursos tienen que estar.
JA: -Además, es un desafío porque el Poder Judicial ha sido tradicionalmente muy corporativo, también en el sistema de adultos. Mucha gente que trabaja en el Fuero penal piensa que
los problemas sociales se resuelven ahí adentro. Eso es gravísimo. Es muy importante dejar claro que un pibe no va a resolver sus problemas a través de un juez o un fiscal.
MC: -Ahí viene el avance profundo de esta ley, cuando establece que si un joven ingresa al sistema judicial es después de cometer un hecho penal.
JA: -Igualmente al momento de ingresar, tanto antes como ahora, a vos no te selecciona un juez, te selecciona el policía. Porque el policía es el primer operador barrial. Es el que
abre la puerta. El juez trabaja sobre lo que le trae el policía, y es importante ver qué se recibe porque sino igual, con esta misma ley, podés terminar judicializando cualquier cosa.
MC: -Está bien, pero antiguamente también dependía de tu propio criterio. Vos lo recibías según pensaras o no qué correspondía…
JA: -¡Acá se recibía todo! Todo lo que trajera la policía, aunque fuera pescado podrido, se recibía.
SP: -Sí, aunque no fuera un hecho penal se lo judicializaba. Pero bueno, ahora hay una ley que es absolutamente clara en establecer que el motivo del ingreso de un menor al Poder
Judicial es pura y exclusivamente una conducta o un hecho delictivo.
JA: -Está bien, pero a veces el concepto de la comisión del hecho delictivo no es el mismo para vos que para un policía. Para el policía un hecho delictivo puede ser una pequeña riña
en una esquina, y uno le pregunta: “¿Qué es esto?” y te dice: “Una lesión, doctor”. El policía tiene su filtro y vos tenés el tuyo, lo importante es quién abre la puerta. Si lo que te traen como
hecho delictivo es una pequeñez, ahí es donde uno tiene la posibilidad de decir: “mire comisario, no me traiga esto. Si me va seguir trayendo esto vamos a seguir congestionando el sistema”.
SP: -Lo que ahora está claro es que ya no va poder ingresar como detenido un chico al que encontraron en la madrugada haciendo pis en el andén de un tren. Eso ya está claro que no
puede ingresar más.
JA: -Tampoco me traigas un chico que tiró una piedra y rompió un vidrio… Por ahí hay otras formas de resolverlo.
SP: -Pero por ejemplo, ¿si fue el vidrio de una escuela? Yo creo que algunos casos seleccionados, llevarlos adelante pueden ayudar a responsabilizar al chico, aunque el hecho no sea
en sí de tanta gravedad. Pero por ahí si uno cuenta con las características del caso, y puede participar la escuela y demás, puede hacerse un proceso que sea responsabilizador, que sea educativo y
que sea bueno.
MC: -Pero no penal; sería por otra línea.
SP: -No, por ahí ni siquiera llegar a juicio, pero sí acordar entre defensores y fiscales una reparación, me refiero a que tenga un sentido…
JA: -Igual tampoco podés vos como fiscal, ni yo como defensor, plantearte como auxiliar del sistema educativo. En todo caso podés establecer una pauta en relación a un hecho
determinado.
“Ejercicio republicano”
JA: -Lo importante es que por primera vez si un pibe llega a juicio por un hecho grave, va a tener derecho a un juicio justo, con alguien que lo acusa y alguien que lo defiende. Y me
parece interesante como ejercicio republicano, es decir, que si el pibe se mandó un moco que tenga la posibilidad de ver todo un teatro delante de él que está hablando de él...
SP: -Por eso digo que, aunque coincida con el derecho penal mínimo y demás, cuando sea un hecho que amerite, yo voy a ir para adelante. Incluso estoy convencida de que el juicio,
articulado como va a estar articulado, es en sí mismo responsabilizador. Con un abogado de confianza que habla con él, y un fiscal que pone la cara, pone la voz, y por ahí también escucha al
almacenero que vive a dos cuadras, porque también hay chicos que roban en el barrio. Es una forma de involucrarnos un poco más todos. Por eso creo que uno de los desafíos grandes para este Fuero es
la oralidad. Antes, uno los escuchaba por separado. Se escuchaba al testigo, a la víctima, al chico... y entre ellos nunca se veían, nadie escuchaba al otro.
-¿Antes cómo era, hablaba el chico sólo con el juez?
MC: -Sí o con cualquiera, un secretario por ejemplo, porque como era escrito, cualquiera puede tomarle una declaración a un chico.
SP: -Creo que para un chico que cometió un hecho tiene que ser movilizador escuchar a la víctima, al testigo... Y para la misma persona que sufrió el hecho también es interesante ver
al chico en otra situación, conocer su historia, las dificultades que tiene... ver cómo hacemos para que en las audiencias participen otros actores de la comunidad en la que vive; creo que es una
forma de devolver el problema, en el buen sentido.
JA: -Es que abrís el juego a otros actores distintos a los que siempre juzgan. Porque en definitiva el Poder Judicial suele ser la clase media que juzga a las clases populares.
Entonces vos tenés al juez que es un señor que vive en un country, juzgando a un tipo que vive en un barrio y en una realidad con la que el juez nunca tuvo contacto. Entre su country y el barrio hay
una distancia sideral, entonces si vos permitís que en el proceso se integre toda la comunidad, más allá de la problemática del pibe, ayuda a desarmar todo ese esquema de prejuicio que en la
corporación judicial es muy fuerte, donde están los sectores populares por un lado y los sectores ilustrados por otro, que los juzgan, los observan, los controlan...
-Igual ahora, si no entiendo mal, un pibe de clase media alta que comete un hecho va a pasar por el mismo lugar.
MC: -Es lo mismo, exactamente.
JA: -Sí, pero ese va con el abogado particular. Por ejemplo, cuando se ponen a romper todo en un secundario privado, ¿ustedes, los fiscales, van a acusar?
SP: -Tendría que ser algo intencional, donde se generara un daño… Hay que ver los casos puntuales porque sino seguís judicializando poniéndole daño calificado a cualquier chico por
romper un banco.
JA: -Eso no se penaliza nunca, por la selectividad penal nunca llega. ¿Te acordás en el Nacional cuando se cruzaban las patotas en la puerta? Ahí sí era para trabajar: las bandas que
se habían armado. O los rugbiers de colegios privados que se agarran a palos. Seguro que alguna de esas también va a haber.
De la teoría a la práctica
Pocos días después de esta entrevista, algunos de los debates planteados en la mesa empezaron a reflejarse en la práctica cotidiana. La defensora Raquel Ponzinibbio presentó un hábeas corpus para que
se prohíba alojar menores de edad en comisarías, al haber detectado varios casos. El juez de Garantías Fabián Cacivio hizo lugar, prohibiendo “el alojamiento -aún provisoriamente- de niños y jóvenes
aprehendidos por la presunta comisión de un delito en dependencias policiales”, y ordenándole al ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, que “arbitre los medios tendientes a capacitar y
brindar instrucción especial al personal policial” para que actúe conforme a la nueva ley.
Como respuesta, el cuerpo de fiscales integrado por Mercedes Catani, Silvina Pérez y Juan Benavídez apeló el recurso, señalando que causaba “un gravamen irreparable por la incertidumbre y el
entorpecimiento en el que coloca las primeras horas de la investigación penal preparatoria", y que no estaba probado “el agravamiento ilegítimo de las condiciones de detención de los jóvenes”
alojados en seccionales policiales de La Plata.
Entre otras cosas señalaron que "no se han puesto en marcha algunos de los centros, servicios y programas previstos para el funcionamiento del sistema" y “la inexistencia de dependencias
administrativas capaces de cubrir la demanda”. Los fiscales dejaron trascender a los medios locales que estaban de acuerdo “con el espíritu” de la medida pero no creían que fuera “el momento
oportuno”.
La Cámara de Apelaciones, finalmente, denegó la Apelación de los fiscales y mantuvo firme el fallo de Cacivio
“Cajade hizo maravillas con los pibes”
-Ustedes dijeron que es positivo la coordinación que están teniendo con las áreas de niñez y demás de los poderes ejecutivos. ¿Con las escuelas, organizaciones barriales u otras
instituciones, están teniendo diálogo?
JA: -Para mí es un desafío generar lazos con esas instituciones, y con ciertos operadores, porque hasta se puede tratar de interrumpir un proceso. Por ejemplo, antes de
bajar una preventiva viene un referente y se hace cargo. Por ahí no contás con la familia porque no se hace cargo del pibe, y el referente o la institución sí, y se compromete en un acta a
llevárselo e integrarlo en una tarea comunitaria. Hay que tener un ida y vuelta con toda esa gente.
SP: -Como hacía el padre Cajade. Yo he tenido casos de chicos donde no había otra que ordenar una internación: entraba, salía y después volvía al mismo circuito. Terminábamos
diciéndole “andate caminando sólo a lo del padre Cajade, que él te recibe, te va a dar un lugar”. Ha hecho maravillas. O llamarlo y decirle “mirá hay un chico en estos momentos en Registro”, y venir,
sentarse, llevárselo diciendo “yo me hago responsable por este chico”. Lo que ha logrado desde el trabajo es increíble. Por eso depende tanto que estos organismos locales, barriales y zonales en los
que uno tiene tanta esperanza realmente funcionen, y que los trabajadores en esos espacios asuman ese compromiso con todo lo que implica.
JA: -Reconstruir una solidaridad social, porque el neoliberalismo trajo una ruptura de los lazos con y entre los sectores más marginales de la población, y resolver eso no es una
cuestión penal. Por eso insisto: el Fuero de la Responsabilidad Penal Juvenil es la punta del iceberg, una punta chiquita; debajo hay todo un esquema de desigualdad social, distribución de la
riqueza, marginalidad, vulnerabilidad. Y los pibes de 16 a 18 años constituyen una minoría social. O sea, este es un Fuero dedicado a trabajar con una minoría social pauperizada. En ese sentido me
parece que la cuestión penal debería pasar a ser, tarde o temprano, también una cuestión de exigibilidad de derechos sociales, económicos... decir: a este pibe al que se criminalizó hay que otorgarle
derechos.
-¿Y eso se puede hacer desde sus roles actuales?
JA: -No, porque los fiscales tienen una tarea muy específica como es la de investigar el hecho delictivo y resolver si se acusa o no al chico. Pero sí los jueces de Garantías, sí los
tribunales, sí nosotros los defensores... Tenemos no solamente que comunicarle sino exigirle al Poder Ejecutivo, por ejemplo, que realice políticas públicas en determinada población. Eso es
exigibilidad de derechos. Es muy difícil cambiar desde un punto de vista meramente investigativo, criminal, a un punto de vista de exigibilidad de derechos sociales. Es un pasaje cultural, que en
este momento tal vez no estemos en condiciones de hacerlo. Pero hay que empezarlo.
El artículo de la discordia
El artículo 64 de la ley 13.634 es uno de los más polémicos, ya que para muchos deja abierto un espacio ambiguo en el que pueden subsistir las viejas prácticas tutelares. Dice textualmente: “En casos
de extrema gravedad en los que las características del hecho objeto de intervención del sistema penal aconsejen la restricción de la libertad ambulatoria del niño inimputable, el Fiscal podrá
requerir al Juez de Garantías el dictado de una medida de seguridad restrictiva de libertad ambulatoria”.
Y la polémica, por supuesto, también se trasladó a la mesa del bar frente al juzgado.
JA: -Yo creo que es una trampa, que es inconstitucional y que de alguna manera lo que hace es ir en contra
de todo lo demás que la ley está diciendo. Lo bueno es que parece haber consenso en esto entre todos los operadores.
MC: -Sí, pero es una potestad del fiscal, y habrá que evaluar cada caso específico, pero no creo en eso de que nadie lo va a peticionar.
JA: -Vos como fiscal, ¿lo vas a peticionar?
MC: -De creer que el caso lo amerita, sí.
JA: -Yo creo que está brindando una ventana para volver al sistema tutelar, porque mientras todo el resto de la ley le pone límites al principio de control policial sobre los
menores, esto es justamente lo contrario: es volver objeto al niño, volver objeto al joven...
RP: -Dejarlo sin garantías y que el juez pueda disponer de él por tiempo indeterminado, como medida “de seguridad”....
-¿Todos coinciden en que puede ser una ventana para el sistema tutelar?
(Todos a la vez): -Sí, es un riesgo...
JA: -¿Pero y entonces por qué sostenés lo que sostenés?
MC: -Porque yo creo que si vos tenés un caso muy grave, como un homicidio en ocasión de robo, por ejemplo, y el chico tiene 15 años, el artículo está. Y si bien hay que trabajar
sobre este chico, él debe responder también por lo que ha hecho. Esto desde el procedimiento, no estoy de acuerdo con que no tenga un proceso como corresponde, por eso para mí es imperioso que en
algún punto se pueda sancionar la ley de Nación que establece la posibilidad de iniciar a un proceso desde de los 14 años y posibilita la aplicación de pena diferenciada a chicos de 14 y 15
años...
RB: -Está bien, pero eso hoy no existe!!! Porque no es ley, es un proyecto. Hoy ese chico está fuera de un proceso. ¿Por qué aplicar el artículo 64 por una necesidad de
castigo?
MC: -No es necesidad de castigo. Yo creo que es una necesidad de que se asuman responsabilidades, no de castigo.
JA: -En todo caso, eso lo tiene que decidir el Poder Legislativo.
RB: -Además, ni siquiera es castigo. Es la suspensión de un sujeto sin ningún tipo de derecho ni garantía, y lo más grave es que no tiene control alguno, que es lo que siempre se
criticó del sistema viejo. Entonces los fiscales pueden responder a una demanda que también en mi criterio es inconstitucional. De todas maneras como la ley lo plantea, debe resolverse, y creo que
los tribunales van a saber resolverlo de manera acorde con un criterio constitucional. En esa pelea vamos a tener que debatir bastante.
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